miércoles, 24 de octubre de 2012

Las hojas húmedas


Las arteriadas hojas se van secando bajo los débiles rayos del sol, quienes se baten en duelo cada día contra las imperiales nubes del norte. Mientras, el viento revuelve las hojas caídas y endiabladas de día y de noche, a tiempo parcial, a tiempo completo. Y en los paseos y calles donde los árboles caducos van apagándose como los incandescentes rayos, la humedad se apodera de la vida y crea su reino de musgo y hiedra tras el que se esconde el sueño de la muerte y en sí, una muerte de invierno.



La humedad entra en los cuerpos,
en los poros cálidos de las almas frágiles.
¡Que alguien acabe con este ahogo,
necesitan aire!
Necesitan sentir cada vez más, el ardor del verano,
el regreso de las golondrinas,
el trigo seco bajo sus pies.

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